Privilegios masculinos

El acto de Rosa Parks, el 1 de diciembre de 1955, de no ceder su asiento en el autobús a un blanco, tal y como era obligado, tuvo dos consecuencias importantes: las personas de raza negra ganaron su primera batalla racial, y los blancos perdieron un privilegio. No hay una cosa sin la otra. Viene este ejemplo a colación de los últimos gritos lanzados en un campo de fútbol jaleando a un futbolista, al que animaron por haber sido acusado de malos tratos contra su ex-mujer, a la que, como era de esperar, tildaron de puta.

Esto no es más que un síntoma, un estado de opinión latente y un cada vez más extendido malestar entre los hombres, que se resisten a perder los privilegios de los que han gozado durante tantos siglos. Porque ese es el meollo, más allá de la anécdota de los insultos: los hombres han adoptado una actitud tolerante ante la extensión de los derechos de las mujeres y su conversión en sujetos autónomos, siempre que no cuestionaran su papel ni ellos se vieran afectados por la imparable presencia femenina en todos los ámbitos de la sociedad: que las mujeres trabajen, salgan, entren, ejerzan cargos, reclamen libertad, tengan o no hijos, practiquen el sexo…. que hagan lo que quieran….mientras a mi no me afecte. Mientras yo pueda seguir con mi vida de siempre.

Pero eso es imposible, porque no puede haber un cambio social importante como el protagonizado por las mujeres sin alterar, cambiar, modificar o trastocar la correlación de fuerzas. Si las mujeres trabajan fuera de casa, es necesario que los hombres asuman su parte de las responsabilidades familiares; si ellos se quedan en paro… es necesario que se conviertan en amos de casa sin complejos;  si ellas ejercen oficios antes ocupados por hombres, estos han de renunciar a ser siempre los jefes o los que están mejor pagados. Si las mujeres rompen sus matrimonios o tienen amantes…ellos han de aceptar ser dejados o sustituidos por otros, hábitos de los que habían gozado siempre.

No hay dos sin tres. La sociedad -y concretamente el sector masculino – quiere seguir manteniendo el estado de cosas exactamente como siempre, ciegos al cambio operado en las mujeres. Empecinados en conservar valores caducos. Como aquel blanco que perdió el asiento en el autobús en beneficio de una mujer negra… para que unas ganen sus derechos… otros tienen que ceder parte de sus privilegios. Y eso duele.

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Acerca de Juana Gallego

Profesora de periodismo en la UAB, periodista y escritora en ciernes. Ver todas las entradas de Juana Gallego

3 responses to “Privilegios masculinos

  • Mena

    Hola, me gustaría ponerme en contacto contigo, por favor. Y no encuentro ninguna dirección de correo electrónico, por eso te dejo este mensaje.
    Un saludo.

  • Soiral Said

    Comparar las relaciones entre blancos y negros con las relaciones entre hombres y mujeres es una falacia feminista muy típica en todo el discurso de género, lo cierto es que yo no conozco privilegios que tuvieran los negros por ser negros, en ningún momento de la historia, pero en cambio sí conozco privilegios de las mujeres por ser mujeres, y estos cada día son mas visibles.

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