Las femi-nazis

Gracias a este Dios al que apelan todos cuantos ponen por delante la vida del nasciturus antes que la de la persona que lo ha concebido, el caso de Beatriz, la joven salvadoreña, se ha resuelto con una cesárea, una operación que ha revelado que el bebé era inviable fuera del seno materno. Pero ¿qué importa eso? Quienes defienden el derecho a la vida de los no-nacidos no van a aceptar nunca las opiniones de los que pensamos que primero hay que garantizar la vida y los derechos de los que ya estamos aquí. Por eso es inútil entrar en discusiones bizantinas y no soy yo quien va a intentar convencer a nadie. Soy una de esas a las que muchos tildan ahora de “femi-nazi” porque defendemos el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo; porque ponemos por delante la vida de las mujeres y sus deseos, aunque ello contradiga los deseos y aspiraciones de los hombres; porque decimos que los hombres han gozado de privilegios a los que de ahora en adelante van a tener que renunciar; porque creemos que la violencia de género es una práctica social tolerada a la que muchos representantes del género masculino creen haber tenido -y creen tener- derecho a utilizar como parte de sus prerrogativas. Nunca los hombres se habían sentido concernidos como grupo, porque han representado el todo, la humanidad, mientras las mujeres han sido sólo una parte.  Pero ahora que el feminismo se ha extendido; ahora que sus postulados son asumidos por una gran mayoría de mujeres en todo el mundo aunque no se denominen feministas… ahora que los hombres son señalados como colectivo, como una parte de la sociedad y no como toda la sociedad entera… ahora se sienten amenazados porque las mujeres ya no les consideran superiores, ni les rinden pleitesía, ni los necesitan para sobrevivir ni para darles un nombre o una posición. Ahora las mujeres quieren mantener relaciones de igualdad, donde no sean más pero tampoco menos. Y  para socavar este nuevo estado de conciencia de las mujeres nada mejor que inventar ese fantasma de las femi-nazis, que no es más que otro patético intento de no aceptar lo inevitable. Somos muchas las femi-nazis que ostentamos con orgullo tal título, y por mucho que nos insulten no nos vamos a dejar amedrentar.

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Acerca de Juana Gallego

Profesora de periodismo en la UAB, periodista y escritora en ciernes. Ver todas las entradas de Juana Gallego

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