Bendita crisis

Y digo lo de bendita consciente de todos los dramas que la crisis ha producido: desahucios injustos, trabajadores despedidos, dependientes desatendidos, familias empobrecidas, pedigüeños excluidos, jóvenes desesperanzados, futuro incierto. Pese a todos estos problemas, la sociedad ha sido tan fuertemente sacudida y zarandeada por todos los lados que a ver quién va a ser el valiente que se va a atrever a continuar contándole cuentos: vótenos que le vamos a sacar de la crisis, si nos elige a nosotros vamos a crear un millón de empleos, España va bien, aquí no pasa nada. La gente creo -quiero creer- que ha despertado del limbo en el que dormitaba, mecida por los arrullos de la prensa rosa, los tomates, los sálvames o las norias insustanciales. Bendita crisis porque los medios de comunicación parece que se han dado cuenta de que lo que tienen que hacer es informar de las cosas que importan, de las dificultades cotidianas, investigar en esos parajes donde parecía que no pasaba nada (¿recuerdan el oasis catalán?). ¿Dónde estaban los medios cuando Pascual Maragall dijo aquello del 3% que quedó como si no hubiese dicho nada ? Y esto era en 2005, momento en que todos vivíamos narcotizados a ladrillazos… ¿dónde estaban los jueces, que tendrían que haber iniciado investigaciones de oficio? ¿dónde los intelectuales con tribunas y los comentaristas con púlpito? La corrupción masiva a cuyo destape asistimos, estupefactos, ¿es de ahora?  Si todos dormíamos el sueño de los justos en los años en que se gestaba la crisis, ahora hemos despertado en medio de una brutal pesadilla. Pues bien, bendita crisis si sirve para que los medios de comunicación vuelvan a dedicarse a lo que deben, a hablar de cosas serias y no a banalidades; bendita crisis si los jueces imputan a todos cuantos hayan podido incurrir en delito monetario, fiscal o de guante blanco sin importar cuán alta sea su cuna. Bendita crisis si los intelectuales y comentaristas dejan de discutir de las bragas de Belén Esteban y analizan y diseccionan los muchos y graves problemas que tiene planteados las sociedad planetaria, internacional, estatal, regional, local o pedánea. Bendita crisis si la sociedad deja de chutarse con telebasura y se informa bien y sale a la calle cuando sea necesario a protestar, a gritar, a pedir, a reivindicar. Hay muchas cosas por las que vale la pena desgañitarse. A ver si Mariano Rajoy y sus ministros se enteran de algo. La inopia en la que vive el presidente y sus secuaces es un insulto a toda la sociedad. Pero eso es materia de otra columna. Bendita crisis si nos ha hecho comprender que la vida no es un anuncio de televisión.

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Acerca de Juana Gallego

Profesora de periodismo en la UAB, periodista y escritora en ciernes. Ver todas las entradas de Juana Gallego

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