¡A tomar por culo!

Cuando mis hijos eran pequeños convertí en juego el desesperante proceso de tener que desprendernos de juguetes viejos, puzzles incompletos, legos partidos, muñecos sin cabeza o simplemente artilugios que ya no servían. Cogíamos una papelera grande, vaciábamos todas las posesiones en el suelo y al grito de ¡a tomar por culo! íbamos encestando en la papelera la mayor parte de los juguetes que, de otra manera, se hubieran resistido a jubilar. En este grito de guerra, quiero aclararlo para que no se me soliviante nadie, no había ningún componente homófobo ni alusión sexual ni obscenidad alguna. Tengan presente que se trataba de un niño y una niña de corta edad. Los andaluces somos así de irreverentes en nuestras expresiones. Piensen que hasta a nuestro hermano podemos saludarlo con un ¿Qué hay, hijo de puta? Viene esto al caso porque el gobierno de España se está comportando como yo hacía con mis hijos al eliminar todo aquello que, según ellos, ya no sirve ni hace falta. ¿Para qué sirven las guarderías? ¡A tomar por culo! Que aguanten a los niños sus madres, que para eso los han parido. ¿Para qué sirve un Instituto de la Mujer? ¡A la basssura! (como diría Antonia de l’Atte). ¿Para qué necesitamos conciliar la vida familiar con la laboral? Que dejen de trabajar las mujeres, y así dejarán más puestos libres para los hombres. ¿Para qué sirve la ayuda para cuidar dependientes y mayores? Que los tiren por el barranco o que los cuiden las hijas, que para eso están. ¿Para qué sirven las campañas sobre violencia contra las mujeres? Pues ya se ve, para nada, porque este año (poco más de tres meses) ya llevamos 12 mujeres asesinadas por sus parejas o ex. Pues a la mierda  campañas de concienciación. ¿Para qué queremos permisos de maternidad, si la muy insigne vicepresidenta Soraya Saenz ha vuelto al trabajo diez días después de dar a luz? (más veloz aún fue la ministra francesa Rachida Dati, que lo hizo a los cinco días, mientras que Carme Chacón lo hizo a los 42, ¡¡qué cara!!) Que aprendan las mujeres que ese permiso es demasiado largo e innecesario, y que si las ilustres ministras han renunciado, todas pueden, a ver si se van a creer que parir es una actividad tan agotadora como parece. ¿Para qué queremos las cuotas que garanticen la presencia de mujeres en entidades y organismos? Para hacer la competencia desleal a los hombres, anda y que les den. Y así, tacita a tacita, empezando por aquellos logros que tímidamente beneficiaban a las mujeres, vamos a ir eliminando todas las conquistas sociales que paliaban un poco la desigualdad sexual. Total, ya puestos podemos concluir como mis hijos y yo hacíamos:  el Estado del Bienestar ¡a tomar por culo!

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Acerca de Juana Gallego

Profesora de periodismo en la UAB, periodista y escritora en ciernes. Ver todas las entradas de Juana Gallego

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